ALMOHADA

Hace días que mi cuerpo se queja. Comenzó siendo de plomo, esa pesadez extrema que se hace coincidir con el cansancio y con el maltrato sin  límites de una dieta que se salta las reglas de lo saludable…

Pero dio el paso hacia el dolor de huesos, que obtuvo su explicación en mi ninguneada columna,  ¡siempre quejándose! (No nos llevamos bien…es un lastre demasiado pesado de arrastrar…desearía ser invertebrada). Llevarla siempre a cuestas con su retahíla de quejas, supone el colmo de mi escasa paciencia… Malestar que asociaba a ese desprecio que, de vez en cuando, me propino a mí misma…¡Nunca más lejos de la realidad! Por una vez, mi cuerpo se quejaba con razón. El invierno ha ocupado esos pequeños espacios intercelulares libres de tejido adiposo, diseminándose como agua en un enrevesado laberinto…Si hay algo que no conoce límites, es el agua…Y hoy, al despertar, mi faringe me ha hecho saber que este cuerpo que le da cobijo no es acogedor, y en un arrebato de incomodidad extrema, se ha hinchado como un globo intentando escapar a través de mis oídos…

Soy hábitat desagradable para mi cuerpo….

Hoy no sé si mi día es Muerte o Resurreción. Porque la vida es una secuencia de muertes y resurrecciones… Hoy no tengo claro nada. Mi cabeza es como el tambor de una lavadora llena de ropa mezclada, sin clasificar: colores rabiosos, con colores suaves, negros y blancos, algodón, lana, algo de fibra…. Y, además del popurrí de colores y tejidos, la lavadora está tan llena que no puede centrifugar, y no deja de dar vueltas, intentándolo una y otra vez, sin conseguir dejar escurrida y ligera esa “ropa” que son mis ideas…

Sin embargo, y a pesar del caos, me he despertado sintiendo que me gusta ser almohada…

Me  gusta ser Almohada de sábados, domingos, festivos libres y vacaciones. Me gusta sentir en mi estómago o en mi pecho, el peso de los sueños infinitos, incluso de las responsabilidades tediosas. Y de las preocupaciones con las que a veces nos vamos a dormir (o tal vez siempre…). Me gusta ser almohada que se abraza – inconsciente – con placer… Almohada que recibe ese cálido y pausado aliento de respiración desprovista de prisa… Almohada que se empapa del sudor de las noches de verano, o de pasionales deseos, o de estados febriles delirantes, o del calor del descanso…

Ser Almohada es casi “perfecto”… casi…

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Acerca de Granu

En la composición de mi historia, las Parcas no dan " puntá" sin hilo. Nací entre telas, jugué con agujas, alfileres y dedales, diseñando el patrón de cada segundo por venir, para que no hubiese dos iguales. Así, al final, podré reirme de todos los días que cosí, con estilo propio, sin dejar ocasión de intervenir a deidades caprichosas y universos cabrones. Míos son los errores, mío será el milagro.
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