A veces…

A veces, antes de vestirme por la mañana, siento que ya me vistieron antes de despertar.

Cuando eso pasa, siempre es el mismo vestido: gris tristeza, sepia nostalgia, mate melancolía…

Con dobleces de días insoportables y arrugado por la añoranza…

Impregnado por el olor  de momentos inmutables, mi vestido marca el luto de promesas pendientes del “pudo ser”, escondidas en la bocamanga, o en el dobladillo, falsamente olvidadas…

Se muestran en el “ahora” con el chulesco descaro de pasar sin ser invitadas.

Pesa el vestido….

A veces, al espertar, siento tan presente el tiempo muerto, el tiempo perdido, que vivir el duelo y vestir el luto, es el único camino en un presente casi festivo…

Pesa el vestido…

A veces, prefiero quedarme en cueros, ni blanco, ni negro, ni rabiosos colores. Y sentir el frío sin suavizar, o la quemazón del calor implacable, del sudor y la sed en mi carne…

A veces, deseo Ser… y que el “a veces”, se torne un “siempre”:

Desechar la posibilidad y alumbrar un perpetuo PUEDO.

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Acerca de Granu

En la composición de mi historia, las Parcas no dan " puntá" sin hilo. Nací entre telas, jugué con agujas, alfileres y dedales, diseñando el patrón de cada segundo por venir, para que no hubiese dos iguales. Así, al final, podré reirme de todos los días que cosí, con estilo propio, sin dejar ocasión de intervenir a deidades caprichosas y universos cabrones. Míos son los errores, mío será el milagro.
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