Los boquerones.

Desde mis referentes 38 años, disfruto yendo y volviendo de la frescura de todos mis ayeres, matizados por la maravilla y la inocencia .
Las sobras de la cena de anoche me han llevado de la mano a un momento de mi infancia, para la gran mayoría, sin importancia, pero toda una llave para mí… Mi hijo de diez años se ha sorprendido al ver mi desayuno : tostada con aceite y merluza desmigaita que sobró anoche.
¡ Mamá….!! no te irás a comer eso…¿verdad….?¡ mira que eres rara….!
Claro que sí….respondí con una sonrisa que daba paso a mis ganas por contarle la historia de mi tostada.
“ Mira…. cuando yo era chiquitita, mi abuelo Calao, el padre del Nani ( mi Padre), tenía una espléndida piara de vacas, rollizas y tontas…
¿ tontas…?- su sorpresa continuaba presente
Eso pensaba yo, que eran tontas, porque su vida consistía en comer para dar leche…
Bien, algunos sábados me iba con mi abuelo a llevar las vacas al huerto, tempranito, después de ordeñarlas, ¡ cómo me gustaba el soniquete de la leche en el cubo de lata….!, y el vapor que decía “bébeme”, aquella leche color crema, suave y dulzona, era toda nata ¡ Tentadora y deliciosa….!, y volcar el cubo en las cántaras grandes para el despacho, y para el camión de la leche… me sentía importante e indispensable en aquellas mañanas.
Cuando terminaba el ordeño, mi abuelo abría la cancela del postigo que daba a la calle desde las cuadras, al Callejón de la Tahona, y yo salía corriendo para esconderme detrás de la hoja de arriba, que tenía postiguillo, para ver salir las vacas . Siempre pensé que no les agradaba dejar la apacible quietud del pesebre de la cuadra para emprender camino al huerto,y algún día se negarían,¡ y armarían la de Dios !, por eso, hasta que no salía la última, y tras ella mi abuelo para cerrar el postigo,yo no salía de mi escondrijo.
-Se van a escapar, abuelo. – le decía mientras las veía bajar hacia la calle de La Cruz. Mi abuelo, inmutable, cerraba el postigo , dejando el postiguillo abierto, pues había quien entraba por la cuadra hasta el despacho de leche.
– No. Saben donde tienen que ir.
Entonces mi abuelo, se echaba su zurrón al hombro, encendía un celta, y con la mano libre, asía la mía, pequeñita y blanquita, contrastaba con la suya morena, llena de cayosidades y de experiencia….
Yo seguía pensando que eran tontas, no comprendía aquella silente lentitud teniendo toda la calle para ellas…!!! entonces casi no había trasiego de coches, y era tan temprano, que no había nadie en la calle , e imaginaba que, al llegar al cementerio,¡ se volverían locas y saldrían corriendo! , lo que me daría la oportunidad de correr también a mi y romper la monotonía de aquel cortejo repetitivo.
– ¿ qué llevas hoy en el zurrón, abuelo..?.
– Queso, chorizo, boquerones y pan.
– ¿ Boquerones….?- pregunté extrañada levantando la cabeza buscando su mirada, porque no había visto a mi abuela freirlos, era temprano y andaba con el trajín del café, así que deduje que eran sobras de la noche anterior,” que porquería…” pensé.
No medimos más palabra hasta que, ya en el huerto, sentí el chirriar de la carrucha del pozo, mi abuelo sacaba agua para llenar el búcaro, y un cubito de lata con el cucharón de corcho para mí, porque yo no sabía beber en el búcaro y chuperreteaba el piporro. Se me hacía la boca agua pensando en el queso en aceite… así que salí pitando a lavarme las manos llenas de tierra, de restos de lombrices y demás guarrerías que hace un niño , en invierno, en el campo. Sentados en los taburetes de corcho, bajo la higuera, mi abuelo abrió su navaja y me cortó un generoso trozo de pan , me encanta el pan… la cosa empezó a cambiar cuando salieron los boquerones. Mi abuelo no hablaba, observaba sin mirarme. Me acercó un boquerón, frío y arrugado, a mi trozo de pan.
– No tengo hambre… dije devolviéndole el pan y el boquerón, enfadándome, sintiendo como la sangre se agolpaba en mi cara, por el enfado, y, aunque era invierno, sentía un calor inexplicable que deseaba salir de mi cuerpo a través de una patada al zurrón y al taburete de corcho. Mi abuelo quitó la raspa al boquerón y me lo acercó de nuevo en un trozo de miga de pan.
– Come- El calor desapareció, sentí frío… mi hígado, mi estómago y mis tripas temblaban al unísono con mi mano…¿ ¡ pero qué le había hecho yo pa que no me diese queso…!??. Contuve la respiración para no apreciar el sabor de aquello, y cerré los ojos para no verlo…. pero….pero… ¡ Dios….!!! , ¡ cosa más buena….!!!.
– Pélame otro, abuelo.”
– Sigues siendo rara, mami…. no es normal desayunar eso… –
Mi abuelo era un hombre curtido por la vida, nunca olvidaré aquella sonrisa , ni aquella mañana, ni las vacas rollizas que daban la mejor leche del pueblo…. ni mi infancia llena de barro y de agua con los que moldear mis sueños…. Ni esta deliciosa mañana que me ha conducido hasta ese maravilloso momento….

Anuncios

Acerca de Granu

En la composición de mi historia, las Parcas no dan " puntá" sin hilo. Nací entre telas, jugué con agujas, alfileres y dedales, diseñando el patrón de cada segundo por venir, para que no hubiese dos iguales. Así, al final, podré reirme de todos los días que cosí, con estilo propio, sin dejar ocasión de intervenir a deidades caprichosas y universos cabrones. Míos son los errores, mío será el milagro.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los boquerones.

  1. Manuel Ruiz dijo:

    Me parece muy interesante lo que escribes. Animo y continua.

  2. Mon dijo:

    Gracias, infinitas…!! por su visita a mi Tambor. Se puede decir que escribo para mí, porque nunca me detengo a estudiar la métrica de la palabra para obtener como resultado poesía o prosa fructífera en cuanto a popularidad referida… no tengo estilo, ni lo quiero, porque cuando escribo, lo hago por simple impulso visceral… unas veces desde el alma, otras veces desde el corazón, y otras, desde las tripas… por eso esta visita y estas palabras para mi Tambor, son todo un halago que me hace crecer en amor propio.
    Mi Tambor es mi constante, continuaremos haciendo camino. Gracias de nuevo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s