El vestido.

20170603_134617~2.jpg

” – Abuela… Quiero hacerme un ” vestío”. En verdad lo que quiero es comprármelo… Ese que anuncian en la tele, de la tienda Mango, pero cuesta 5000 pts, y mi madre ni siquiera me ha escuchao, me ha dicho que mire en las telas y coja la que quiera…
– Allí está la bolsa de los recortes. Busca los más grandes , que hacen falta servilletas.
– ¿ Pero me estás escuchando, Abuela…??,¡ qué quiero un ” vestío”…! Pa la noche del toro de fuego…

Mi Abuela no levantaba cabeza de su costura.

– Trae los recortes. Hacen falta servilletas.

Sin ganas, pero con diligencia, busqué los recortes de telas , los más grandes, para hacer servilletas.

– Toma… Que en esta casa , lo que dice una siempre se queda a la izquierda….como los ceros después de la coma, y nunca se le echa cuenta….
– Iguálalos sacando el hilo, pa que tengan la misma ” medía”. Los hilvanas y sobrehilas, con ” puntaíta ” fina y curiosa.
– Tómame ” medía”. Que me voy al campo con mi padre.

Soltó mi Abuela la costura, se secó el sudor de la frente, y del entrecejo , quitándose las gafas. Y se levantó de su sillón , para beber un vaso de agua, del búcaro, de encima del pollo de cocina.
– ¿ Pero tú qué quieres, cortarte el ” vestío ” o que te lo corte y te lo haga yo…?.
– Hombre, Abuela… Tú sabes que yo ya sé entangar las medidas en la tela…tú me guías y yo corto.
– Vamos a ver, hija mía… Cortar corta, hasta la que no sabe. Ningún Maestro nació sabiendo. Ese es un camino que se hace observando, preguntando, haciendo y fallando, y con obediencia extrema hacia quién enseña. Para el arte de la costura, hace falta ” asiento”, y el asiento no es paciencia, sino atención , tanta atención que puedas oir cada hilo de la tela al cortarla, al pasar la aguja, y al probarla en el cuerpo, porque cada cuerpo es un mundo, con sus particularidades, y no sólo es cortar con la medida , sino darle la gracia que requiere el cuerpo con su forma , cuando se prueba la prenda… Las buenas costureras ponen la misma atención, tanto a un remiendo como a la puntaíta delicada con la que se cose el encaje de valencienes, para las enaguas de las novias y los faldones de cristianar. Cuando tengas asiento en tu cabeza, te dejaré cortar en la tela.
– …. Abuela… No seas así conmigo….
– Anda, que te tomo medía. Mete la tela en agua, ponla en remojo si ya la has escogío, y vete al campo con tu padre, que tú venías pa hombre… A la noche me dices como quieres el “vestío”. Yo te lo corto y lo pongo de prueba, pero tú lo sobrehilas, le echas los pespuntes, y le haces el dobladillo.
– ¡ Cuánto te quiero, Madre María…! ”

En el paño de mi vida, bordaste todas las marras con hilo de sabiduría….La mujer más Grande del Mundo, mi Abuela…mi Madre María.

Granu.

Anuncios

Acerca de Granu

En la composición de mi historia, las Parcas no dan " puntá" sin hilo. Nací entre telas, jugué con agujas, alfileres y dedales, diseñando el patrón de cada segundo por venir, para que no hubiese dos iguales. Así, al final, podré reirme de todos los días que cosí, con estilo propio, sin dejar ocasión de intervenir a deidades caprichosas y universos cabrones. Míos son los errores, mío será el milagro.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El vestido.

  1. Gloria Amparo Edo Ridaura dijo:

    Aaaayyyy granu… Aún guardo de mi madre cosido un peinador hecho de recortes de tela y con unas puntadas hechas a mano… Que ni se ven!!! El arte del coser con bellos sentimientos ¡todo un Arte con mayúsculas!! Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s