Sin argumento.

Hay días que amanecen porque sí, no por ganas. Ya sé que no me entiende, Don Cipriano… En los días ” porque sí”, no me entiende. Son mis cosas, ya sabe… Como siempre.

Hay una verdad que golpea en el estómago, y llega a la garganta y a la cabeza con una brutalidad despiadada, y que la mayoría de las personas no acepta, por eso duelen tanto las cabezas … Les da miedo sentirla como verdad ineludible:

” La gente, hablando, nunca se entiende”, porque no hay que enterdese, hay que sentirse y saberse. Eso… eso es algo muy serio. Ya le digo que es una ” verdad” como un castillo, sólida y grande,  y las verdades son siempre comprometidas… Por ello, la gente , hablando, nunca se entiende. La falta de compromiso es masticable , como los caramelos, y es más fácil  conformarse en el mismo lado, o  postularse en frente con las manos en el cuadril, declarando abiertamente el no entendimiento de la situación pertinente.  Pero entender… ¡ Ay, amigo…! Eso es imposible… Y se aprende a tirar del carro de la miseria propia,  haciendo uso de la lógica de los razonamientos justificantes, nunca justificables, para subrayar la miseria ajena . Y así, de continuo , sin pausa, para morir con las botas puestas, y traspasar el fracaso de no saber y no saber sentir, al resto de vidas que haya que vivir…. Y digo ” vida” por llamarlo de alguna manera…

No entender con el uso de la palabra, es asunto de tontos y de locos… Y ya sabemos como nos la gasta la vida a los que vivimos al margen de la razón, Don Cipriano… ¡ Esa es mi pena grande…! El dichoso margen…

La gente racional no es mejor, sólo están en el centro. Su postura es centrada, pero no es acertada. Es como un vacío que no puede llenarse de nada, un error que muy pocos evidencian y corrigen. La consciencia es otro puñetazo, que golpea en la existencia… Y duele tanto, que hay que dejarse morir, o mostrarse indolente e ignorarla,  y vivir fingiendo… Me estoy poniendo mala con sólo describirle lo que usted ya sabe como nadie, Don Cipriano…

Le decía que el día de hoy es un día porque sí. No me gustan los días porque sí, me saben tan rancios, que la náusea se manifiesta antes del desayuno. No son días míos, no me correspoden. Es por eso que aquí lo termino.

Por supuesto, no le pido que me entienda, Don Cipriano. Entiéndame…

Hoy no le pago, no hay argumento.

Buenos días, tenga usted. Yo sé que sabrá tenerlo, la consulta siempre está llena historias verdaderas.

 

Señorita Fiyi.

 

 

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Acerca de Granu

En la composición de mi historia, las Parcas no dan " puntá" sin hilo. Nací entre telas, jugué con agujas, alfileres y dedales, diseñando el patrón de cada segundo por venir, para que no hubiese dos iguales. Así, al final, podré reirme de todos los días que cosí, con estilo propio, sin dejar ocasión de intervenir a deidades caprichosas y universos cabrones. Míos son los errores, mío será el milagro.
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