En un buche de agua…

En la verea del Mundo, madre, andando pa dentro…
Cuantos ratitos perdíos , cuando era niña, en aquella calle … Unas veces cuesta abajo, las menos cuesta arriba, y, en medio, el número diecinueve, con su puerta roja y su ventana verde…su aldabón de hierro, su postiguillo, su portal con las macetas de helechos, su calorcito tibio…
Desde el primer comedor, en las alcobas, en sus umbrales , en sus paredes blancas y de medios hacia abajo con calamocha, en la frescura de la umbría de las naves altas… En mi recuerdo perfumado de añoranza, nombres de muertos … historias enterradas, dilatadas en el fuego de la Fragua sin yunque ni martillo, a golpe de olvido, todo se desvanece, como el horno del corral, como el columpio, como la zahurda de los cochinos, como el pozo , su cubo de lata y su brocal… Como el doblao con sus baúles de recuerdos, cómo el aparador verde con sus viejas tazas… Cómo el humo del cigarro que aprieta los nudos en la garganta ,pa que duelan las palabras prisioneras…

Cuántos pasitos inciertos, cuánto camino equivocao, cuántas quimeras enclavadas… Cuantos ” yo sé” , sin saber nada…
Los nudos se tensan ¡ Me ahogo en este buche se agua..!

¡Quiero dolerme! Retorcerme en el dolor de mis fracasos, de mis errores, de esa  necesidad de hallarse sin ser hallada… Pasando de largo por todas las certezas, buscando la inocencia de un corazón cándido , roto en cachos … ¿ Quién quiere seguir si puede volver…?

¡Déjame llorar hasta secarme, madre…  ¡preñarme de ansia! y, cómo una Furia sin consuelo , sorda de ira y de rabia, desangrar cada cachito del alma… Saciando la sed de la pureza perdida y buscada…

 En el ocaso de lo tiempos , hilando recuerdos , dolores, el dulzor del primer beso, el calor del deseo descubierto, la amargura del primer desengaño y de todos los que lo siguieron … el hambre de fortaleza , voraz e insistente ,como aguja capotera pa quién cose su mortaja ,
con precisión, sin miedo, barruntando el final más triste, con alivio y sin esperanza. Muriendo en un suspiro, al borde del abismo de un recuerdo, en mitad de la calle , en la puerta de una casa…

Granu.

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El vestido.

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” – Abuela… Quiero hacerme un ” vestío”. En verdad lo que quiero es comprármelo… Ese que anuncian en la tele, de la tienda Mango, pero cuesta 5000 pts, y mi madre ni siquiera me ha escuchao, me ha dicho que mire en las telas y coja la que quiera…
– Allí está la bolsa de los recortes. Busca los más grandes , que hacen falta servilletas.
– ¿ Pero me estás escuchando, Abuela…??,¡ qué quiero un ” vestío”…! Pa la noche del toro de fuego…

Mi Abuela no levantaba cabeza de su costura.

– Trae los recortes. Hacen falta servilletas.

Sin ganas, pero con diligencia, busqué los recortes de telas , los más grandes, para hacer servilletas.

– Toma… Que en esta casa , lo que dice una siempre se queda a la izquierda….como los ceros después de la coma, y nunca se le echa cuenta….
– Iguálalos sacando el hilo, pa que tengan la misma ” medía”. Los hilvanas y sobrehilas, con ” puntaíta ” fina y curiosa.
– Tómame ” medía”. Que me voy al campo con mi padre.

Soltó mi Abuela la costura, se secó el sudor de la frente, y del entrecejo , quitándose las gafas. Y se levantó de su sillón , para beber un vaso de agua, del búcaro, de encima del pollo de cocina.
– ¿ Pero tú qué quieres, cortarte el ” vestío ” o que te lo corte y te lo haga yo…?.
– Hombre, Abuela… Tú sabes que yo ya sé entangar las medidas en la tela…tú me guías y yo corto.
– Vamos a ver, hija mía… Cortar corta, hasta la que no sabe. Ningún Maestro nació sabiendo. Ese es un camino que se hace observando, preguntando, haciendo y fallando, y con obediencia extrema hacia quién enseña. Para el arte de la costura, hace falta ” asiento”, y el asiento no es paciencia, sino atención , tanta atención que puedas oir cada hilo de la tela al cortarla, al pasar la aguja, y al probarla en el cuerpo, porque cada cuerpo es un mundo, con sus particularidades, y no sólo es cortar con la medida , sino darle la gracia que requiere el cuerpo con su forma , cuando se prueba la prenda… Las buenas costureras ponen la misma atención, tanto a un remiendo como a la puntaíta delicada con la que se cose el encaje de valencienes, para las enaguas de las novias y los faldones de cristianar. Cuando tengas asiento en tu cabeza, te dejaré cortar en la tela.
– …. Abuela… No seas así conmigo….
– Anda, que te tomo medía. Mete la tela en agua, ponla en remojo si ya la has escogío, y vete al campo con tu padre, que tú venías pa hombre… A la noche me dices como quieres el “vestío”. Yo te lo corto y lo pongo de prueba, pero tú lo sobrehilas, le echas los pespuntes, y le haces el dobladillo.
– ¡ Cuánto te quiero, Madre María…! ”

En el paño de mi vida, bordaste todas las marras con hilo de sabiduría….La mujer más Grande del Mundo, mi Abuela…mi Madre María.

Granu.

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Bellota.

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Era una penumbra casi mortal, ensordecedora… Todo se repetía sin cesar… Ella no eligió la lucha, ni el sacrificio, ni el dolor del sufrimiento por todas las pérdidas…miró a su alrededor, todo era luto, todo se moría o ya estaba muerto…

La Valkiria, desconsoloda, ahogó el último alarido de guerra,  y su desconsuelo espoleó, hasta el dolor, los hijares de su caballo.

Desmembrándose en el recuerdo de todas las batallas, desbocada en su frenesí furioso, pero al mismo tiempo tan cansada… Se rindió a su extenuación, ofreciéndose, con todas las cicatrices marcadas, al Sino que todo lo puede. Cerró los ojos, soltó las riendas que arrastraban sus ayeres, y como el último suspiro de una larga agonía, cortó las cuerdas del Tiempo.

Despertó a los pies de una Encina sempiterna, que sostenía con sus raíces el núcleo del Mundo. A penas abrió los ojos, sintió la vida palpitar en la frescura de la hierba que tocaba su carne. Sorprendida, descubrió que estaba desnuda, sin armas, sin escudo, sin coraza, sin guerras pendientes… ¡ Y que la Luz era tibia y le gustaba! . Ya no había causas perdidas por las que gastarse en una lucha continua, su causa, su única causa a los pies de la Sostenedora del Mundo, era su autenticidad, ser Mujer.

La Gran Encina la llamó Bellota, y, desde el vacío más liviano, pudo ver todos los horizontes, sin límites. No había sombras. Cualquier elección sincera sería acertada, ¡ y no había que pensarla…!, había que sentirla en la sangre, y hacerla camino desde el corazón, con el alma.

 

Granu Bellota Mon.

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El sombrero.

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Yo tengo un sombrero, mu pinturero, de palma buena, recogida en mi pueblo, en un rincón de la Sierra Morena.

Mi sombrero pinturero, me lo hizo Manuela, vecina de la calle y comadre de mi abuela. Y como eran dos las Manuelas comadres de la calle San Benito , preciso que mi sombrero me lo hizo La Piñona, la otra Manuela, la de Ana, me daba reculillos de café negro con zurrapa, y manzanitas verdes chiquititas, del manzano del corral , y de vez en cuando, me dejaba estrujarle las ubres a la cabra, cuando la ordeñaba, para conformarme y así me callara… Manuela,  la de Ana, era mujer de pocas palabras, pero cuando abría la boca, dictaba sentencia y caía toda una acera de casas.

Para las mujeres de mi calle,  las de mi pueblo en general, las de la época de mi abuela, las de aquella Andalucía descuidada, desatendida, ninguneada… De carnes quemadas por el sol del campo, de manos agrietadas por la tierra y por la azada… Para aquellas mujeres, la vida no tuvo piedad, y a la que no le dió un revés, la cogió por derecho, como a mi abuela, antes de que pudieran sentirse mujer… Y , aún así, les quedaban ganas para reirse de su sombra, y de alguna que otra ” marquesa de coño duro”, que también crió esta tierra.

Resulta, que un día que fui con mi madre a Sevilla, al médico, a la consulta de Don Jesús Vida ( era por estas fechas, porque   hacía calor pero no era verano, ya que aún tenía colegio),ví por la calle a una niña, mayor que yo, con su madre, llevaba una pamelita rosa, con un lacito blanco, y a mí, como niña que era, se me antojó. Mi madre hizo oídos sordos a todas mis insinuaciones, insinuaciones que pasaron a ser directas peticiones, peticiones que abrieron la puerta a los pucheros, pucheros que mi madre intentó callar con un paquete de caramelos…

Cuando llegamos al pueblo, y llegué a mi casa, dejé por imposible a mi madre y colmé de impertinencias a mi abuela, cosa que ella zanjó cogiéndome de la mano y llevándome ” an cá” Manuela, La Piñona.

Manuela , La Piñona, tenía unas manos prodigiosas, conocía y sabía el arte de la empleita . De la palma verde del campo, limpia,  sequita y bien curá, hacía espuertas, escobas, sopletillos para la copa, alfombras, sombreros… Mi abuela le pidió una pamela, pa la niña caprichosa.

Cierro los ojos, y veo a Manuela, con su sonrisa socarrona, su vestido negro, y su moñito blanco recogido en el cuello… ¡Y su sordera!, el pitidito del sonotone, ajustándoselo para la conversación con mi abuela…

Nunca tuve pamela, porque yo no era fina, no soy fina, ni de ciudad… Pero entonces no lo entendía. Manuela, La Piñona, me hizo un sombrero, pinturero, para toda mi vida, la mejor referencia a mi raíz, a lo que soy, a lo que fui, y a la memoria de su recuerdo, de aquellos días imperecederos , de mi infancia maravillosa y feliz.

Granu.

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Al Son…!

Ni son todos los que están, ni están todos los que son…
Son de Mar.
Son de aquí y son de allá.
Son para mis caderas, al Son de mi corazón!!!!!
Son pa mí, Son pa tí… Son, pa lo que Son…!
El queeeeeé…?
Ná….
Osú, Mare… Qué razón…?
Ninguna. Tiene que haberla…?? Son, porque Son.
Yo… No sé, ni cómo , ni cuando, ni por qué… Son de estar o Son de ser…?
Y qué más da…?!. Vienen y van , al Son, porque están y porque Son.

Hoy…mañana…ayer…??

Siempre. En verano , como el melón, en la Tierra , como el carbón, como la pulpa en el limón, como la duda en la decisión, como tu boca en la mía  … porque sí y porque no…!

Vale…bueno… Y también como tú…?

Claaaaaro… Como yo! Como los dos, como tú y como yo , sin trampa ni cartón , al Son del Son, la vida entera…!

Granu Bellota Mon.

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Inmolados.

Nos encontramos en un segundo de la vida, subyacente a nuestro sino, enfermos de necesidades.
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Nos hicimos grietas de la misma piedra,esperando el golpe maestro que tallase todas las faltas…
Nos despedimos al borde de un amor imaginado, subrayado de quimeras y medias verdades, florecidas en mentiras…
Desnudos,desventrados, a corazón abierto, casi desangrados…ciegos. A tientas buscamos el último suspiro,en el punto de partida a todas partes y a ningún lugar,en el laberinto de las causas perdidas.
Nos dimos la espalda, arrojando al barranco del Mundo,todas las posibilidades, muertas sin amanecer, en el ocaso de lo que fuimos … Inmolados.

Granu.

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Lo que cabe en un puño.

La memoria de mis dedos, guarda historias de momentos sin mención… IMG-20170321-WA0013~2.jpg Siempre es tarde .

Nunca hay tiempo para lo que de verdad importa. Y lo que de verdad importa, es que , en el último momento, sería fatal sentir el ridículo de no haber aceptado a los demás por como son, y no caben los dolores concluyentes de esa errada decisión ,  no caben los rencores , ni las cicatrices por perdonar, ni las heridas abiertas,  para ” que no se olvide” , aquello que no gustó… Sólo hay un momento para revivir lo que se ofreció sin exigir nada, y lo que se recibió por la autenticidad de haber sido uno mismo.

Sólo puede ser, en ese momento,  lo que cabe en un puño, para llevárselo , en el hueco que deja el corazón, a donde corresponda, en la memoria de los dedos…

Granu.

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